LUCHAS INTERNAS

Como se supone que debo empezar a escribir y hablarte de algo que seguramente a diario se pasa por tu cabeza.

 Todos los días, despierto del adormecimiento que me consume para darle paso a que mis ojos vean el fondo blanco que posee mi habitación y volver a cerrarlos para acostumbrarme a la luz del amanecer que me acompaña, en el cual vivo. Me levanto con la mejor actitud para empezar un nuevo día ( eso dice mi mente) mientras que mi cuerpo ruega por tumbarse al lecho y continuar con la misión pasada. Me ducho, esperando la comodidad de mi temperatura corporal y adaptarme a las condiciones del momento. Coloco la ropa que he elegido para ese día. Si eres hombre, no vas a dudar en que colocarte. Si eres mujer, ya han pasado media hora y aun no te decides. No es fácil ser mujer.
Continuas con la rutina de tu despertar y das acceso a otra secuencia en la que tendrás la contradicción de hacer algo y determinaras otra.

Los seres humanos tendemos a hacer dos cavilaciones en donde se encuentran argumentos, a partir de ellos podría decirse que determinan su próximo acto. Hablo del cuerpo y de tu mente. Ambos son importantes y demuestran elementos que se reflejan en los episodios de tu vida.

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